Un modelo solo responde. Un arnés lo convierte en un sistema. Estos son los cinco componentes que cualquier arnés tiene que resolver, y ninguno de ellos es el modelo.
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↓ En pantalla pequeña los rótulos no caben. La leyenda numerada de abajo dice lo mismo.
El archivador cuyos documentos fluyen hacia el agente. Todo lo que necesita saber antes de actuar: memoria, archivos, estado actual. Sin esto inventa, porque nadie le dijo nada.
Los instrumentos: microscopio, brazo robótico, matraces. Lo que el agente puede hacer de verdad en el mundo, no solo decir. Un agente sin acciones es un chat con pasos de más.
La bóveda con los cuadernos etiquetados. Lo que sobrevive cuando la sesión termina. Sin ella, cada conversación arranca de cero y repites tu contexto para siempre.
La pared de monitores. Poder ver qué hizo, cuándo y por qué. Si no lo puedes ver, no lo puedes auditar. Y si no lo puedes auditar, no lo puedes defender.
La mesa con el checklist y la palanca. Validar el resultado, y poder frenarlo. Verificación sin capacidad de frenar es solo mirar.
Un prompt te da una respuesta. Un arnés te da un sistema.
Fíjate que cuatro de los cinco no tienen nada que ver con el modelo. Por eso todos los equipos arrancan con el mismo modelo disponible, y la diferencia termina estando en la arquitectura.